La Rutina lo abarcaba todo (2012 – 2023)
Este proyecto es resultado de trabajar desde 1998 en el casino. La mitad de una vida en un establecimiento público en el que se practican juegos de azar apostando dinero. Un emblema del paisaje marplatense. Hay frases que se dicen, se repiten y hacen, te hacen, nos hacen: "De casa al trabajo y del trabajo a casa." Es una calesita, un juego, un sin fin. De eso se trata la rutina, una fuerza circular que avanza silenciosa y automática sobre todo, sin necesidad de razonamiento.
La labor del casinero tiene códigos, modos de ser. Se trata de roles que implican caras, gestos, maneras, códigos de vestimenta, cierta discreción, cierta confianza. Y la rutina produce cansancio, un cansancio que desorienta, se trata de una fuerza pesada, anónima, un dejarse llevar. La rutina lo abarcaba todo. Son veinte años. ¿Cómo puede ser que alguien que ha trabajado por veinte años en un mismo lugar luzca joven? ¿En qué momento pasan esos veinte años? ¿En qué momento la rutina hizo que se pierda la noción del tiempo? Estas piezas son marcas en la pared de la rutina. Son un corte o un paréntesis. Suspensión, irrupción de lo que de tan quieto estaba por aflorar.
Entre la ficha de entrada y la ficha de salida hay un espacio en el que ni unos ni otros saben si es de noche o de día y el sonido de las monedas -virtuales- cayendo reafirma la promesa de un golpe de suerte que no puede llegar porque, si llegase tanto como se lo desea, alguien se quedaría sin trabajo y sin rutina.
Ahí, en el cubículo, en el sector de cajas, aparece la oportunidad, el tiempo muerto, irrumpe una voluntad de sustraer, sabotear, ignorar. Pero algo habilita otro plano, a veces se llama transtorno de hiperactividad, se trata de una fuerza demoledora que empuja, desplaza las cosas, sólo un poco. Ahora están afuera de la rutina, son ellas mismas pero el territorio es otro: ¿estético?, ¿poético?, ¿desconocido?, ¿de experimentación?
Después del recorrido, aparece una pregunta: ¿A quién sabotea Pereyra? Acá no se trata de hacer saltar la banca. Se trata de sabotearse a sí mismo, de robarse a la rutina y que sea ese loop el que obre, genere baches, lapsus. Se trata de una persona en pose de resistencia, preferiría no hacerlo sostiene Pereyra. Estas piezas son el vuelto, el camino de regreso de un tajo a la rutina. ()



















